El resurgir del trigo antiguo en Cataluña: sabor, tradición y sostenibilidad

En un mundo dominado por el trigo moderno, altamente procesado y modificado para maximizar el rendimiento, Cataluña está viviendo un resurgimiento de sus trigos antiguos. Variedades como la espelta, el xeixa o el forment han sido cultivadas durante siglos en la región, pero con la llegada de la industrialización fueron relegadas a un segundo plano. Ahora, gracias al interés por una alimentación más saludable y sostenible, estos cereales están recuperando su protagonismo.

¿Qué hace especial al trigo antiguo?

A diferencia del trigo moderno, diseñado para resistir plagas y aumentar la producción, los trigos antiguos conservan su genética original. Esto significa que:

  • Son más digestivos, ya que tienen un menor contenido en gluten y una estructura de proteína diferente.
  • Se adaptan mejor al clima mediterráneo, resistiendo mejor las sequías y sin necesidad de fertilizantes químicos.
  • Aportan más sabor y nutrientes, con mayor contenido en minerales como el magnesio, el zinc y el hierro.

El trigo catalán y su impacto en la sostenibilidad

Los agricultores que cultivan estos trigos antiguos en Cataluña apuestan por un modelo más sostenible. La mayoría practica la agricultura ecológica, evitando pesticidas y priorizando técnicas tradicionales como la rotación de cultivos. Además, estos cereales suelen tener raíces más profundas, lo que ayuda a mejorar la estructura del suelo y a retener mejor el agua.

En comarcas como la Segarra, el Urgell o el Empordà, pequeños productores han retomado la siembra de estas variedades, muchas veces en colaboración con panaderos y molineros locales que buscan recuperar los sabores auténticos del pan tradicional.

Del campo a la mesa: el renacer del pan artesano

El auge de estos trigos no se entiende sin el movimiento del pan artesanal. En Cataluña, cada vez más panaderías trabajan con harinas molidas a la piedra, sin aditivos, para elaborar panes con fermentaciones largas que potencian el sabor y mejoran la digestión. Un buen ejemplo es el pan de xeixa, con su miga densa y aroma inconfundible.

Este resurgimiento no solo beneficia a los consumidores, que disfrutan de productos más sanos y auténticos, sino también a los agricultores, que ven en estos cereales una alternativa rentable al modelo industrial.

Un futuro con raíces en el pasado

El renacer del trigo antiguo en Cataluña demuestra que la innovación y la tradición pueden ir de la mano. Recuperar estos cultivos no es solo una cuestión gastronómica, sino también un compromiso con la biodiversidad, la sostenibilidad y el apoyo a los productores locales.

La próxima vez que elijas pan o pasta, ¿te animas a probar el trigo de siempre?

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